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lunes, 30 de marzo de 2009

La comunidad científica internacional insiste en la importancia de no excluir las grasas saludables de la dieta


La comunidad científica internacional destaca la importancia de no excluir las grasas saludables de la dieta, dentro del primer borrador del Documento de Consenso sobre la Calidad de las Grasas, presentado hoy bajo el auspicio de la Union of Nutricional Sciences (IUNS), y elaborado por 40 médicos de 25 países distintos.

El documento, que tiene como objetivo convertirse en la pauta definitiva sobre las recomendaciones de la dieta entorno a las grasas, destaca la importancia de aumentar el consumo de grasas esenciales (como los Omega 3 y 6) y reducir el consumo de grasas saturadas y trans.

"Las grasas esenciales son necesarias para el desarrollo neurológico, la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades degenerativas", advirtieron en su presentación, que tuvo lugar en el VI Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), celebrado en Córdoba. Así, se destacó dos alimentos grasos claves: el aceite de oliva como fuente de grasas monoinsaturadas y la margarina, como la principal fuente de grasas poliinsaturadas y esenciales.

Al respecto, el especialista de de la Unidad de Lípidos y Arteriosclerosis, Servicio de Medicina Interna del Hospital de Bellvitge (Barcelona), el doctor Xavier Pintó, explicó que "el documento tiene como principal objetivo terminar con las confusiones respecto al consumo de grasas y lanzar la advertencia de que el consumo de grasas esenciales es muy bajo y el de grasas saturadas demasiado alto".

LOS TRANS NO DEBEN SUPERAR EL 1%

Entre otras recomendaciones, el documento señala que las grasas deben aportar entre el 30 y 35 por ciento de la energía diaria; las grasas saturadas no deben aportar más del 10 por ciento; los ácidos grasos poliinsaturados deben constituir entre el 6 y 10 por ciento de la ingesta energética diaria; mientras que las grasas trans no deben superar el 1 por ciento; y el resto debe completarse con grasas monoinsaturadas.

"Pequeños cambios pueden producir mejorías importantes en la salud. Un ejemplo de ello puede ser cambiar productos lácteos grasos por alternativas bajas en grasa; carnes grasas por carnes magras, grasas animales por vegetales", explica Pinto.

Por otra parte, el director del laboratorio de Nutrición y Genética y catedrático de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts (Boston), José María Ordovás, recordó que se cometen muchos errores en referencia a las grasas, "eliminándolas para bajar peso" y que "las grasas son necesarias en nuestra alimentación diaria porque son claves para el crecimiento y desarrollo y tiene alto impacto en los niveles de colesterol y la incidencia de enfermedad coronaria e ictus"

Finalmente, y en representación del compromiso de la industria, la nutricionista Raquel Bernácer insistió en la importancia de la colaboración entre la industria de la alimentación y los expertos en salud y nutrición para asegurar, entre todos, un mensaje apropiado, actualizado, y basado en la evidencia

http://www.europapress.es

Grupo 4

Ignacia Cabrera

Javiera Hassenberg

Diana Campos

Consumo frecuente de omega 3 disminuye en 64% el riesgo de cáncer de próstata


Comer salmón, atún o trucha, una o más veces a la semana, reduce el riesgo de cáncer próstatico severo, incluso en aquellos hombres predispuestos genéticamente. Este componente actúa disminuyendo la propagación de las células cancerígenas.

Las bajas tasas de cáncer de próstata en naciones como Japón contrastan con las de países como EEUU, donde cada año mueren 30 mil hombres por este mal. La diferencia geográfica en la incidencia de este cáncer fue una de las primeras señales sobre la relación entre la dieta y el riesgo de desarrollar la enfermedad. Teoría que fue comprobada con estudios posteriores que mostraban un aumento de tres a siete veces en la presencia de cáncer de próstata en la primera generación de chinos y japoneses nacidos en EEUU, donde adquirieron la dieta occidental rica en grasas.

El alto consumo de salmón y atún, acompañado de gran variedad de verduras, presentes en la dieta oriental, tiene una acción inhibidora en la enfermedad. Todo ello gracias a un elemento clave: la alta presencia de los ácidos grasos omega 3, compuesto presente en pescados y mariscos como mejillones y ostras.
Alto consumo

Un nuevo estudio relaciona el alto consumo de omega 3 (una o más veces a la semana), como un factor protector del cáncer de próstata. La investigación, realizada por la U. de California, en San Francisco, EEUU, y publicada en el Journal Clinical Cancer Research, comparó la dieta de 466 hombres diagnosticados con cáncer y 478 hombres sanos. A través de cuestionarios sobre sus hábitos de alimentación, se analizó el consumo de pescados y mariscos, junto con un seguimiento de nueve variaciones genéticas en COX-2, una encima involucrada en el desarrollo del cáncer de próstata.

Los expertos comprobaron que quienes comían más de una porción de pescados o mariscos a la semana, tenían un 64% menos posibilidades de desarrollar un cáncer de próstata agresivo en comparación con los hombres que no los consumían. La investigación determinó, además, que comerlos más de 11 veces al mes implicaba un alto efecto protector, que reduce un 57% el riesgo de desarrollar el mal.

DISMINUYENDO HERENCIA
El omega 3 reduce incluso el efecto negativo de una variante genética específica en COX-2 (llamada rs4647310), que promueve la inflación que predispone al cáncer de próstata. Esta conclusión la obtuvieron luego de analizar el impacto del consumo de omega 3 en hombres con esta variante.

Los hombres con bajo consumo de pescados y mariscos y que presentaban esta variable genética tenían un riesgo cinco veces mayor de tener cáncer de próstata. Pero los hombres con un consumo elevado tenían un riesgo menor, pese a ser portadores de la variante. "El COX-2 incrementa el riesgo de la enfermedad, sin embargo, el omega 3 revierte su acción con un consumo de medio gramo diario", indicó John S. Witte, líder de la investigación.

FACTOR PROTECTOR
El omega 3 disminuye la diseminación del cáncer de próstata a los huesos, explica Alfredo Velasco, jefe de urología de Clínica Santa María: "El consumo de una dieta rica en omega 3 permite que los tumores prostáticos se desarrollen menos agresivamente".

El compuesto evitaría que las células prostáticas muten y comiencen a multiplicarse descontroladamente. Acción que genera el cáncer, que suele propagarse a otras áreas del cuerpo, especialmente huesos y ganglios linfáticos.

RELEVANCIA DEL PESO ADECUADO
El cáncer de próstata tiene una alta prevalencia en Chile. "Cada seis horas muere un hombre a causa por esta causa. Lo que anualmente se refleaja en más de mil 500 personas", dice Alfredo Velasco, jefe de urología de Clínica Santa María.

El urólogo Marcelo Kerkebe, coordinador de Urología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. Diego Portales, explica que hombres con un índice de masa corporal sobre 30 (más de ocho kilos de sobrepeso), tienen un riesgo 35% mayor de desarrollar cáncer de próstata. Un factor de eficacia comprobada en la prevención, agrega Kerkebe, es el consumo de selenio (oligoelemento que se encuentra en cereales, carne y pescados) y vitamina E

Grupo 19

Ximena Besa
Daniela Gomez

Agustin Kacho

Fuente: http://www.latercera.com/contenido/741_113480_9.shtml