Por Ximena Urrejola B. Ilustración Francisco Javier Olea.
Las características de la anorexia y la bulimia están especificadas por los médicos hace muchos años. También se sabe que la anorexia afecta a alrededor del uno por ciento de las jóvenes, y la bulimia, a alrededor del tres por ciento.
El problema es que existe una gran cantidad de mujeres jóvenes que no cumplen con todos los síntomas para ser diagnosticadas con estas patologías, pero que sí están sufriendo graves trastornos en sus conductas alimentarias y que hasta ahora no han sido tomadas suficientemente en serio.
¿La razón? Los padres y algunos especialistas las dejan de lado para concentrarse en las mujeres con patologías más claramente establecidas.
Lilian Urrutia, psiquiatra especialista en trastornos alimentarios, señala que a las consultas están llegando muchas jóvenes con desórdenes, con una preocupación permanente por las dietas y las calorías, que toman laxantes, pastillas para adelgazar, con una alteración en su relación con la comida y la percepción de su cuerpo, pero que no han bajado tanto de peso como para caber dentro de una anorexia nerviosa o bulimia: muchas están en el límite de caer en una de estas dos graves patologías.
"Trastornos de la conducta alimentaria no especificados" se les llama a estas alteraciones, que ya están establecidas en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association.
Son pacientes que se dan atracones de grandes cantidades de comida sin purgación; adictas al ejercicio; que abusan de laxantes y pastillas para adelgazar; que tienen fobia a ciertos alimentos o rechazan su propio cuerpo - todos comportamientos de la anorexia y la bulimia- , pero muchas veces con un peso considerado dentro de lo normal. "Pueden tener síntomas de anorexia, pero siguen menstruando; pueden tener síntomas de bulimia, pero vomitan menos de dos veces a la semana. Alternadamente pueden tener una mezcla de síntomas de estas dos enfermedades", confirma la psiquiatra inglesa Janet Treasure, especialista del Instituto de Psiquiatría del King's College (Universidad de Londres), que vendrá a Chile en junio invitada por la Clínica Las Condes a dar una charla sobre el tema.
Estas jóvenes "borderline" pertenecen al grupo más numeroso dentro de las que sufren desórdenes alimentarios: se habla de que alcanzan a cerca del 13 por ciento de la población femenina adolescente. También está escrito en la literatura médica que del total de trastornos alimentarios, son cerca del 50 por ciento de los casos.
Según la psiquiatra Janet Treasure, "estos trastornos son tan negativos como la anorexia y la bulimia para la salud mental y física de las jóvenes, y las que las sufren son serias candidatas a caer en ellas".
Grave impacto en la vida de las afectadas
Rosa Behar, psiquiatra de la Universidad de Valparaíso, en su documento "Trastornos de la conducta alimentaria no especificados: Una alerta para la atención primaria", confirma que en el último tiempo han surgido en la literatura especializada los llamados "síndromes parciales" o atípicos de los trastornos alimentarios, "que incluyen formas de nutrición y alteraciones en la imagen corporal que no se ajustan claramente a las categorías más conocidas - anorexia y bulimia- que dificultan la capacidad de llevar una vida óptima, interfiriendo con aspectos integrales de la salud, trabajo, rendimiento académico, laboral o en las relaciones interpersonales".
La psiquiatra señala en su documento que en estos síndromes caben pacientes que mastican y escupen la comida para no ganar peso, quienes experimentan discapacidad psiquiátrica debido al abuso de anorexígenos y diuréticos, y quines están obsesionadas con la liposucción como método para bajar de peso. Pero añade: "Puede que se trate sólo de síndromes transitorios o que sean el paso anterior en el tiempo al establecimiento definitivo de la anorexia o bulimia nerviosas".
El problema - dice la experta Lilian Urrutia- es que estos trastornos pueden tener un impacto en la vida de las personas casi igual a como si fuera una anorexia o una bulimia; pueden afectar su salud física y mental, en términos de que son trastornos ansiosos, angustiosos. "Si una joven abusa del ejercicio, pero tiene una ingesta alimentaria de mala calidad, posee mucho más riesgo de sufrir problemas osteomusculares. Una adolescente que mezcla el abuso de ejercicios con diuréticos puede hacer una arritmia y estar en riesgo cardiovascular. No es un riesgo sostenido como en el caso de la anorexia declarada, en que han estado mucho tiempo expuestas a la desnutrición, pero sí pueden tener conductas que puntualmente las coloquen en riesgo. Además, muchas veces son la primera etapa de un trastorno alimentario ya completo".
Rosa Behar confirma que aunque podrían catalogarse como cuadros "parciales", son patologías serias, ya que la baja densidad ósea no solamente ocurre en las mujeres que reúnen los requisitos de un desorden completo: una paciente que presenta comilonas sólo una vez a la semana también muestra una vulnerabilidad significativa para desarrollar trastornos afectivos o de ansiedad.
Añade en su estudio que estos cuadros pueden ser tan peligrosos o amenazantes como la anorexia o la bulimia completas: "Su clasificación de no especificados es, en este sentido, un mero tecnicismo. La restricción calórica, las purgas, las comilonas, el ejercicio excesivo con regularidad, son deteriorantes para la salud y generan gran ansiedad. Aunque en forma habitual comienzan de manera gradual, eventualmente pueden derivar en cuadros más graves, más difíciles de controlar y más complejos de tratar".
Sin embargo, las especialistas coinciden en que muchas jóvenes pueden permanecer siempre en este rango "de trastorno" y no caer nunca en un cuadro completo. "Pero si no se tratan, puede ser un problema que las acompañe toda la vida", asegura Lilian Urrutia.
La importancia del diagnóstico precoz
Ximena Raimann, pediatra y nutrióloga de la Clínica Las Condes, señala que cuando las jóvenes llegan en una fase incipiente de estos trastornos hasta la consulta es mucho más fácil tener éxito. Y que por eso es importante que los papás estén atentos. Que no esperen a que su hija sufra una drástica pérdida de peso o que pierda la regla por tres meses para llevarla ante un especialista. "Porque hay casos que no se diagnostican. Por ejemplo, una niñita que se come dos galletas y vomita. Eso no alcanza a ser una bulimia, pero sí es una niñita que ya tiene ciertos trastornos. A veces los papás no se dan cuenta de que su hija ha bajado de peso porque empiezan a usar ropa más suelta".
Añade: "Hay estudios que afirman que el 80 por ciento de las adolescentes comienza una dieta. De éstas, la mayoría se aburre a los tres días. Otro gran número las deja en la mitad. Otras logran su objetivo (de bajar una cierta cantidad de kilos), pero hay otras que, a pesar de haberlo logrado siguen haciendo dieta: ya hay una patología".
Sin embargo, según la especialista, tienen que darse varios factores para que una niñita que sufre de trastornos inespecíficos pueda derivar en una anorexia o bulimia. Que no basta sólo con hacer dieta. "Está en el ambiente el hecho de que hay que tener una figura perfecta. Si a eso le sumas una baja autoestima, una personalidad autoexigente o una historia familiar complicada, en que haya habido maltrato, abuso, poca contención, poco cariño, o antecedentes de trastornos alimentarios, esa niña tiene muchas más probabilidades de sufrir un trastorno, aunque sea inespecífico".
Ximena Raimann dice que hay que fijarse si una niñita está pálida, con falta de energía, cuando comienza a dejar comida en el plato, a preocuparse de cuántas calorías tiene cada cosa que ingiere, cuando una niñita termina de comer y parte de inmediato al baño. También si una joven está siempre con frío, con las manos heladas: si dejan de comer lo suficiente pierden el control de la temperatura y se sobreabrigan: en verano andan con las manos frías y con chaqueta. O cuando adelgazan y les empiezan a salir más vellos que lo habitual a causa de la necesidad de calor. "Éstos son los signos de alarma. Lo peor es que los papás no tienen idea de estos prepasos". ya
Evidencias de anorexia nerviosa
"Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla.
"Miedo a subir de peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del
peso normal.
"Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su
importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo
peso corporal.
"En las mujeres pospuberales, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos.
Evidencias de bulimia
"Presencia de episodios recurrentes de atracones.
"Sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio.
"Conductas compensatorias inapropiadas de manera repetida, con el fin de no
ganar peso, como son la provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.
"Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas deben producirse al menos dos veces a la semana durante un período de tres meses.
"Autoevaluación exageradamente influida por el peso y la silueta.
"La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.
Fuente: Adaptado de la American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders.
Grupo 3
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